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Ojos estelares

Era de todas las noches encontrarnos en la playa, cuando ella se dirigía a casa. Siempre que pasaba me veía con mi telescopio observando los astros, y como siempre, me preguntaba: «¿Qué buscas en los cielos?». «Averiguo con qué otras antiguas pirámides se alinean las estrellas. Tal vez con unas egipcias, mayas o del Imperio khmer. Ahí están mis mapas y allá las estrellas. Debo averiguarlo», le contestaba... Iban las noches deshojándose en la vida y en todas coincidíamos en el mismo sitio y siempre su pregunta era la misma: «¿Qué buscas en los cielos?». Pero mis respuestas eran siempre distintas.

Una noche le decía que estudiaba la órbita de un cometa y otra que rastreaba descargas de rayos gamma, y así, entre mentiras astrales de que observaba los cráteres lunares o las tormentas de sol, se fugaban las noches abriéndose paso en el inmenso pasado...

La vez que dirigía mi telescopio al cinturón de Orión, ya no la vi pasar. Luego me enteré que ese día por la tarde, en un fatídico altercado entre el ejército y el narcotráfico, una bala perdida perforó su corazón, dejándolo en una perístole eterna... En ese instante, justo como el impacto que acabó con los dinosaurios, un estruendo se abrió paso en mi mente, y luego el eco del pasado vino a mis pensamientos, y me parecía escuchar su voz preguntando una vez más: «¿Qué buscas en los cielos?». Una vez y otra vez, como oleaje de mar venía su pregunta a mi cabeza... «¿Qué buscas en los cielos?». Fue entonces cuando me arrepentí, cuando maldije mi cobardía. ¿Cómo fue posible que nunca le dijera que lo que en realidad hacía con mi telescopio, era tratar de averiguar de qué constelación se habían fugado las estrellas con las que noche a noche me miraba?

Fecha: 2016

Pablo Bejarano en 2017
Programa Radial Versos Bohemios.


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Los ancianos caminan cada vez más encorvados, porque la tumba los llama poco a poco. Cuando la tierra los imanta con mayor intensidad y ya n...